(Si pudiera ser oxígeno y colarme sigilosa en tu circulación, me daría sin chistar la tarea de caerle bien a tus sentidos. Para que la risa te brille de nuevo, pintaré las tardes de un azul intenso; y ataré un rayo de sol en tu pelo para que no temas al frio en invierno)
Erase una vez un cuento no ideal, una princesa descarrilada y única, sin su príncipe azul ni de cualquier color, que no era rubia y no tenía los ojos azules; pero tenía una hermosa sonrisa por darle al mundo. Ella le solía escribir a su pequeño, pequeño amor de días tan lejanos. Buscaba en cada rincón un amor que la supiera valorar a pesar de su pasado, y que la ame tal como es; algún día puede que llegue… o al menos eso espera. Y fue así como se llenó de palabras sin final.
¿Nunca has tenido esa sensación de tocar el cielo con tus propias manos? La de estar lo suficientemente segura para comerte el mundo, con o sin ganas. La misma sensación de sonreír por no encontrar motivos, o la de llorar por la misma cuestión anterior. Cuando presientes que está al caer una nueva etapa, que se aproxima lo bueno y que ahora lo que toca es ser feliz.
En esta civilización, el amor se ha vuelto un juego del que, hasta los más adultos, tienen derecho a gozar arriesgándose hasta no poder mas buscando el enlace perfecto para apostarlo todo. Y así comienzan las historias de a dos, las historias de amor, misterios, y odio; con una simple platica en par, con versos de amor, con partidas sin concluir, con discusiones sin planear. Terminamos hablando de lo que jamás debió pasar y sucedió.
Si leemos y lo pensamos bien, el amor les gusta a todos porque todos lo queremos encontrar y este nos hace crear palabras que nunca soñamos crear. Se dice que el amor juega de distintas maneras; desde hasta amargarte, desesperarte y obsesionarte. ¡Vaya mala manía que tiene este! Y entonces comencé a pensar y, entre verso y pensamiento, descubrí que el amor no era algo que uno podía explicar pues todos lo tenemos. El amor es algo pleno, extremo; en esencia, nadie lo puede entender. Son millones de emociones que, descontroladas, nadie las puede dominar.
El amor no es absoluto ni fijo. El amor cambia, sube o baja, evoluciona y tiene distintas etapas que nadie puede descifrar. El amor tiene muchas artistas, unas refinadas y suaves, transparentes; otras filósofas que raspan, hieren o hacen llorar. El amor no es total; así como todo, tiene un punto vacío. El amor casi siempre nos toma por sorpresa y nos lleva a aguas poco conocidas, nos hace suspirar, parece que no hay nada más fascinante sobre la vida y que a nadie ha podido pasarle algo similar. El amor lo es todo, porque no se nos va del corazón, ni de la piel, ni del pensamiento.
El amor es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque este desafinado, cuando es locura… Cuando sólo de pensar en verlo con otra cruzarías a nado el océano. Y las cosas más incoherentes, cuando estas enamorado, las recuerdas como las más bonitas; porque su simplicidad no tiene comparación. Y te da ganas de gritar en ese silencio que hace daño.
Y la pequeña princesa del cuento no ideal se decía a sí misma: A veces no hay más que ver dentro de recuerdos y sonreír de la nada, sin esperar siquiera robar un suspiro ajeno. La belleza es lo que llama la atención, pero es la personalidad quien gana el corazón. No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente, así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuándo se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá.
Si amas, el tiempo no corre, el tiempo no se vuelve protagonista de la historia; si amas, el tiempo solamente queda como testigo.
Hoy le escribo a lo inmerso un destello de amor eterno.
0 hh!:
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