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Prometo que cuando te escriba, lo haré sólo de día. Buscaré la complicidad de este verano que me hiela, el silencio de mi casa vacía por las mañanas, mientras preparo mi café de desayuno o mientras busco un libro pensando en ti, pensando en que no debería pensarte, pensándote para saber que debo olvidarte... 

Prometo que cuando te escriba, lo haré cuando el sol se ponga, cuando vaya por un helado a la cafetería de siempre, pensando tontamente que riendo fuerte y con compañía podré aparentar que ya no existes. Pero siempre dándome el permiso de extrañarte, trayéndote a mi mente, sonriendo por los recuerdos, viendo cómo la gente que pasa sin prisa me observa mientras en mi mirada sólo se refleja tu rostro. 

Prometo que cuando te escriba, lo haré alejada de la luz tenue de mi habitación y de mi cama que exhala salvajemente tu recuerdo que aun no sé cómo callar. 

Pero, por sobre todo, prometo que cuando te escriba, lo haré con mil y un ganas de no querer hacerlo, excusándome tontamente que ya casi casi te olvido... que ya casi casi no te quiero. 

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Yo me volví suicida el día que te conocí, cuando descubrí que eras un abismo al cuál me aventaría a ojos cerrados; cuando supe que había descubierto un nuevo infierno y me dispuse a quemarme con el mismísimo demonio. © 
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Por si me lees, vengo a prometer que será la última vez que te escriba... Una promesa para mí, a ver si me la creo. 

Por si me lees, aunque dudo que lo hagas, te comento con una gran sonrisa que tan solo guardo recuerdos gratos de tu paso por mí, que caí en la cobardía de odiarte para ver si así te olvidaba de una vez, pero es sinuoso el camino del olvido y derechos los renglones del recuerdo. 

Por si me lees te agradezco el no haberme hecho conocer el placer de tus labios; tomarte de las manos, manos frías, y abrazarte bastaron para contener una pequeña parte del amor que quise brindarte... Pequeña porque desee como nunca antes llevarte a conocer el fin de lo eterno. 

Por si me lees necesito hacerte saber que, aunque no lo llamo esperanza, mi interior grita que aun no es el fin; que aun tengo muchas palabras por brindarte. 

Pero ahora lo llamo fin, aunque no termine de creérmelo; o, citándote, lo llamaré "aplazar".

Por si me lees, juro que esta es la despedida. Me retiro con el gozo de haber dado lo mejor, que un camino nos unió pero ahora otros nos separan y me declaro devota de la futura casualidad de volverte a encontrar aunque por ahora no lo quiera reconocer.

https://www.youtube.com/watch?v=whB4Hh6bsYo
 

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