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Hola.

Voy a reducir mi educación y cortesía a eso.

Mi intención no es caerte bien, ser amigas o que termines odiándome.

Yo sé quién eres, tú sabes quién soy pero no en versión completa y eso es algo que nos debo hace mucho porque creo que ahora te entiendo y un poco más de la cuenta. Debí hacerlo, tuve el momento, la oportunidad pero no el escenario ni mucho menos las ganas de lastimarte porque, viéndonos sentadas frente a frente, mi inconsciente gritaba el nombre de un único culpable que estaba a miles de kilómetros asustado y enterado de una entrevista de rutina. Mi mente, pero sobre todo corazón, quería guardar un poco de confianza como salvavidas, porque fue ahí donde me di cuenta que la decepción puede más que un corazón roto.

Tú y yo compartimos un mismo cuerpo, ahora no me siento tan orgullosa de decirlo. Disfruté, gocé, me llené de placer con esos labios, con sus movimientos… pero quise más, siempre quiero más pero las oportunidades hay que tomarlas, sobre todo si no hay advertencia de tu inconsciente, que es más bien uno de los primeros en decirte “ve”.

Todo fue un juego donde el primer paso fue dado por él porque muchas oportunidades hubo en quedarse como una búsqueda de miradas o un “buenos días” de dos totales desconocidos que se encuentran en una ciudad en la que ninguno de los dos es gobernador pero él siempre con la ventaja de la experiencia por delante.

Caí en el juego, di el segundo paso arriesgado con la emoción exacerbada que me produce hacer esas locuras y formar historias increíbles de contar, narrando mi propia historieta interna. Pensé en jamás volver a saber de él pero entre conversaciones que sobrevivieron entre horas largas de trabajo y yo, nada dada a las admiraciones, conocí mi primer paso suicida ansiosa por dar el siguiente… buscándolo, deseándolo, echándome la soga al cuello cada que me sentía correspondida y borrando mi decreto inicial de “es un juego, no lo volveré a ver”.

Fui envuelta por mi imaginación alimentada por sus palabras, llevando de postre la distancia que más que un obstáculo fue desafío, reto y morbo de lograrlo. Maldito cerebro de creer fervientemente en lo imposible, realizado.

Y la vida me llevó de nuevo hasta esa ciudad; no sé quién lo deseó más: Él pidiéndome que vaya cada que tenía la oportunidad con mil soluciones en la punta de la lengua, bajo su auto denominación de “soy el diablo en tu hombro diciéndote que vengas”, o yo planeando faltar a mi agenda de trabajo mientras buscaba vuelos; porque el siempre ha sido esa locura: querer abandonarlo todo para aparecer a su lado y sé que tú también entiendes de eso.

Aun lo recuerdo estacionado afuera de mi hotel, mientras yo temblaba, no sé si por los 10° o por los nervios de no saber qué esperar. Fuimos a mi restaurante preferido después de darnos muchos besos en su auto en predisposición del futuro de esa noche. Pedimos un par de tragos y disfrutaba cada que rompía la distancia de la mesa para quitarme el lápiz rojo de los labios, siendo tentada a quedarme esa noche con él… tentación que ya había asumido como acto una vez más justificándola con el “no sé cuándo vuelva a verlo”, retándolo por fuera con mi contundente “no” como respuesta.

Pero juro solemnemente que no sabía de tu existencia. Parte de la tontedad de mi vida es creer en las personas por yo llevar la boca llena de verdades y eso es un poco más fácil cuando viene de una persona a la que quieres seguir incluyendo en tus días y yo ya estaba en el trance de la fase “crear recuerdos”.

Te preguntarás, tal vez, si en algún momento le pregunté abiertamente si había alguien más en su vida y sí lo hice, mucho antes de aquel primer viaje, entre llamadas nocturnas para no sólo creer en sus palabras sino también en todo lo que acompañan a éstas. Y me creí la primera historia de sus labios, ese “no, estoy solo” se hizo concreto y ya no sólo lo dejaba entrever en nuestras conversaciones.

Y así pasamos juntos la primera y la segunda noche, separándonos sólo para ir a trabajar. Me sentía inyectada de energía, no solo por la satisfacción física… sentía que había descubierto un territorio similar al mío: acompasado, directo y sin tiempo para las confusiones. (...)

“Fluir”, mi palabra preferida pero que pocos saben que eso implica no lastimar a los demás.

Lo admiraba por lo que hacía y la madurez que me había demostrado, fue ahí donde descubrí que “admirar” es una palabra muy potente de la cual pocas veces se regresa.

Reíamos demasiado y no sólo en la cama porque allí es donde al mundo le poníamos pause para ir a visitar el infierno juntos, entrelazados como piezas perfectas de un rompecabezas, yendo a tentar a cada círculo del infierno de Dante para que envidien nuestras llamas.

Y comencé a sentirme incluida, encontrada y no sabes lo rico que es eso. No, sí lo sabes porque estabas dentro sin saberlo, sin desearlo y con más derechos que yo. Yo simplemente soy un alma adicta a las emociones que no pone mucha atención a los títulos y que aún cree en la sinceridad de las personas, sobre todo con aquellas con las que compartes conversaciones eternas y decisiones permanentes. Meses después me preguntaba cómo es que alguien puede incluir a otra persona en su vida y moverla tan rápido. Esto debió servirme de lección para no repetir el plato.

Todo confabulaba para nuestros encuentros. El trabajo me regresó a esa ciudad dos semanas después, como si el infierno de Dante pidiera una revancha, como si el mismísimo Judas gritara nuestro nombre reclamándonos desde la boca del diablo, como si el círculo de la lujuria hubiera inaugurado una nueva sección con nuestros nombres y apellidos.

Las noches juntos se hacían eternas, infinitas… una real ampliación de las primeras noches que duraron dos semanas y nadie aparecía, tú no aparecías y mi seguridad de pensar en la casualidad y benevolencia de haberlo encontrado iba a todo motor.

Hasta que unas noches antes, cuando después de cenar y hacer un brindis por nosotros, me llevaba a conocer su nuevo departamento para saber si me gustaría el lugar donde me quedaría en mi siguiente retorno, una llamada que él ignoró en los primeros segundos interrumpió mi desenfrenado canto de “all of my life where have you been, i wonder if I ever see you again” (Again - L.K.). Su gesto de arrepentimiento por soltar el celular lo llevó a tomar la llamada con una voz seca y lineal: “Hola, estoy manejando. Hablamos luego. Me estoy yendo a ver mi nuevo departamento”, dijo.

Aun me pregunto qué fue pero algo en mí se movió y él lo supo. Luego de la visita preguntaba constantemente qué sucedía… una de sus virtudes imprimadas para mí fue el poder interpretar mi rostro y gestos, siempre me sorprendía interpretándome hasta mucho mejor que yo.

No sabía nada, necesitaba saberlo y aquí fue el primer acto contra mi ideología. Él, con la capacidad que tiene para dormirse rápido, tomé su celular alegando dejarlo en el buró antes de que me atrape entre sus brazos para dormir y no soltarme hasta que suene el despertador. El registro de llamadas me dio tu nombre.

Pensé varias horas esa noche sobre qué hacer con esa información no corroborada. Ideé el plan y, entre sueños, lo increpé diciéndole que me había llamado por tu nombre.

Funcionó.

Y aquí va, posiblemente, la segunda y más grande mentira que me creí más por conveniencia que por lógica. Él no quería lastimar a la última enamorada que había tenido hace meses acrecentando la culpa que cargaba porque [...] y yo le pedía, mientras me regresaba del de brazo de la puerta del edificio, que no estaba para ser una tercera en la historia de nadie.

Yo sé que tú me entiendes en esto. Una de las cosas que me dijeron “aquí es”, fue idearme su historial limpio de contactos. El vivir en un puerto pequeño te hace coincidir en historias, motivo por el cual salí apenas pude a distintas ciudades. Nunca me gustó la idea de entrelazar mis historias pero a veces de lo que se huye, es lo primero de lo que encuentras. ¡Y quién lo diría! Tú y yo del mismo lugar de reducida cantidad de habitantes, muchos amigos en común y alguien más.

Le creí y hasta pensé que era un alma buena por querer tratarte así. Me prometió que arreglaría la situación para que ya no me sintiera mal. Tercera mentira de la historia.


¿Recuerdas cuando nos vimos en la entrevista de trabajo? No te había reconocido; créeme, por favor, hasta que vi los papeles. Dime, tú si me reconociste ¿verdad? Querías que fuese yo quien te entrevistara, sé que también estabas sedienta de información al igual que yo, eso no lo voy a negar pero no iba a hacer nada que atentara contra “tu salud”. Conversamos del trabajo y cuando te dije que también era de tu misma ciudad, tomaste la pelota y el resto de conversación ya obviamente la recuerdas.

[...]; me preguntaste cómo lo había conocido y si nos habíamos vuelto a ver [...]. Preferí mantenerte a salvo, te dije que “no” y vi cómo disfrutaste al decirme “vamos a cumplir 6 meses”; dejé que goces y que me cuentes más cosas mientras mi ética profesional corría a salvarme dándote consejos de cómo mantener tu relación a distancia y observando que era un tema que tú no querías dar por terminado, contándome cosas de él que obviamente yo ya sabía.

[..]. Hice una buena labor salvaguardándote ¿verdad? Si él ya había lastimado a una, no tenía por qué haber dos. Sus excusas terminaron por destruir todo el concepto de madurez y admiración que tenía de él y es por ello que digo que la decepción puede más que un corazón roto.

Aun me pregunto por qué me afectó tanto. No me sentía enteramente destruida o estampada contra el pavimento; se sentía como algo peor, era como un vuelo en picada que jamás terminaba, un abismo que nunca llega a su fin… de tanto averiguar de la palabra pecado cuando estábamos juntos, ahora me tocaba averiguar sola de la existencia de un limbo que jamás terminaba por ese deseo insatisfecho de casi haber conocido a Dios.

Él nunca había sido mío pero yo sí me había declarado enteramente suya por voluntad propia. Él nunca había sido mío pero qué bien se sintió creer que sí.

En esa caída libre vi cómo los del círculo de la lujuria del infierno de Dante se reían de mí al haberlos confundido con el cielo.

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Miércoles 15 de abril de 1999, 12.35 am.
Nubes, nubes en mi cuarto en medio de la noche... Mis pensamientos se elevan y no quiero controlarlos, sonrío. Tú voz tallada en mis recuerdos invade todo sentido y razón, la benevolencia del cielo me ha llegado, la recompensa por todo lo luchado... Tú, la proclamación exorbitante de un ser celestial en este mundo de seres infernales; mi suerte por haberte encontrado.
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Mi cuerpo desnudo en mi cama no es el mismo sin tu cuerpo desnudo también en mi cama.

https://youtu.be/GemKqzILV4w
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Y te vi de la mano caminando conmigo.

Me escuché hablándote de la luna y  de aquella estrella que siempre está a su lado.


Tantas historias y al final tú.

Guardo con cuidado en un cajón secreto las mil y un razones por las que tu sonrisa debe saber a libertad mezclada con esa esperanza de amor, y el brillo de tus ojos al edén. 

Y te vi un vez más, un atardecer con su luz tenue nos acompañaba recostados en la cama con mil carcajadas de la nada.

Dime, ¿me ves así como yo?¿Lo haz imaginado? 

Tú y yo huyendo del fin de lo eterno. 

Tanto correr sin desear ser atrapada, esquivando corazones y razones y de pronto tú, mi estabilidad, mi cable a tierra, mi nexo con la realidad. 

Te veo una vez más, deseosa de hacer realidad mis fantasías; tú, en definitiva, mi regalo del cielo. Tantos caminos recorridos con el arrepentimiento final del "¡¿por qué?!" sin pensar que las coincidencias me llevarían a ti para decirme finalmente que tú eras el motivo cargado con mil y tres historias por vivir. 

Tú y yo huyendo del fin de lo eterno. 


https://www.youtube.com/watch?v=jFg_8u87zT0
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-      -          Ya no escribes, ¿estás sin ideas o algo parecido?

-          - Estoy en sequía – reí porque no tenía alguna otra palabra en mente para describir lo que me sucedía- tengo ideas pero cuando voy a plasmarlas me bloqueo; supongo que pasará –nadie tiene idea de cuánto espero que pase- es sólo que he terminado una relación bien significativa y "tormentosa" que todos mis mecanismos están activados y no me dejan, no puedo –y en serio quiero… o no sé.

-          ¿Hace un buen tiempo terminaste tu relación un poco conflictiva?

-          No sabría definirlo bien –dije mirando hacia un lado intentando buscar las palabras correctas mientras un suspiro me consumía- Estuve con él menos de un mes pero seguimos viéndonos intermitentemente hasta hace un par de semanas;  todo eso, en conclusión, sumaron 4 meses –decir el tiempo me dolió- Yo aún, tontamente, le sigo siendo fiel aunque ya hayamos perdido contacto, aunque él ya haya conocido otra piel –me mordí el labio inferior inconscientemente en protesta del dolor expresado.

-          Bueno, creo que suele pasar – dijo riendo- tal vez no tomó muy en serio esa relación,  recalco el “tal vez” –sonó un poco a consuelo.

-          Una parte de mí me dice que no signifiqué mucho o nada pero otra me dice que sí, es como un 30% que no y un 70% que sí porque aunque entre palabras me dio a entender que no mucho, sus acciones me demostraron hasta el final otra cosa

-          ¡Qué raro! –entrecerró los ojos procesando lo que había oído-  suele ser al contrario –dijo dubitativo- las personas suelen prometer y decir cosas pero no las hacen –su rostro aun denotaba confusión-  En verdad se te ve una linda persona, con muchas cualidades; tal vez te quiere, sólo que está medio liado, no quiero tampoco crear ilusión por eso uso mucho el “tal vez” –menudas confusiones que me generaron ese “tal vez”.

-          ¿Ahora entiendes lo raro de esto? –dije en tono graciosamente irónico- Creo que lo que más me hacía o nos hacía regresar fue la forma en cómo nos conocimos –o eso quería creer- y porque en poco tiempo pasamos muchas cosas pero no, no me ilusiono –¡mentira!- si bien lo quiero, digo quiero y no quería porque aun lo quiero y mucho, sé que no podíamos llegar lejos; yo hubiera luchado hasta el final pero sé que en algún momento hubiera tenido su fin por muchas –infinitamente muchas- cosas. Era la persona con la que, si bien era consciente que no podía tener una relación por mil motivos, me gustaba invertir mi tiempo y no sólo el que tenía libre –sentí mi tono de voz enlentecerse.

-          Pero se terminó –concluyó- ¿o todavía tienes la ligera idea de que regresarán?

-          Él ya tiene a alguien más –dije mientras miraba a los dedos de mis manos entrelazadas jugar torpemente entre ellos.

-          Oh! –creo que no esperaba escuchar eso- Si crees en eso llamado karma, la pagará –otra vez un poco de consuelo.

-          Yo no creo en eso, no exactamente en el karma, pero si en algo parecido que es la ley de acción y reacción; y espero que no, que si el karma existe haga una excepción con él –mi alma sonrió desde el fondo para confirmar la sinceridad de mis palabras- que esté siendo feliz con esa chica y espero de todo corazón que ella pueda ayudarlo, comprenderlo, acompañarlo y soportarlo –reí para suavizar la situación- y que tenga eso que a mí me faltó para poder hacer que permanezca a su lado

-          ¡Sobre todo soportarlo! –dijo en medio de una carcajada- ¡qué linda! eso es bueno, da a entender que eres una buena persona

-          Él es muy buena persona, sólo que no todos conocen ese lado suyo –imágenes mentales azotaron mi mente- Mis amigas no querían que esté con él, alucina – reí para ocultar el dolor de la verdad.

-          Las amigas tienes un sexto sentido para eso –rió conmigo- y les encanta decir "te lo dije".

-          Sí, es por eso que tengo muchas cosas guardadas –un suspiro me devora- comenzando por mis mecanismos de defensa – suelto una risa burlona para no dejar que el dolor me gane- y también porque cuando quería hablar con alguien, no tenía a nadie o tal vez sí pero no quería escuchar un "te lo dije"

-          Eso no da confianza, da cólera –su tono de voz me dio a entender que podía comprenderme a la perfección.

-          ¿Sabes qué es lo peor de mi caso? ¡Que mi imaginación me mata! –dije alzando la voz y tratando de sonar graciosa- mi imaginación es mi clavo y martillo.

-          Te atormentas imaginando lo que está haciendo –dijo también riendo.

-          Tengo memoria eidética selectiva –reí- me imagino cómo la saludará al verla, caminará despreocupado con la manos en los bolsillos hacia ella que está sentada esperándolo, se apoyará en un pie para darle un beso, mirará sus labios y volverá a darle otro y otro, la llamará y le dirá que quiere cocinarle y terminarán comiendo menú porque se entretuvieron y se les hizo tarde –solté una carcajada llena de nostalgia.


Del libro "Voy a Culpar al Frío" 


      PDT: Gracias por sus comentarios! Me alegró leerlos después de mucho. Estuve alejada trabajando en la producción de un libro del cual les traigo un extracto. Espero les guste (: 
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Miércoles 29 de octubre, 12: 37 am y hace unos minutos sentí que algo explotó en mí nuevamente. Quise creerme el tonto cuento de que había alguien para mí, pero una vez más me di de cara. Fue mucha felicidad gratuita y lo sabía... sabía que esto iba a pesar.
Será mejor abortar la misión antes de que sea un poco más tarde.
Tonta e ilusa soñadora... una vez mas tropezando con la misma piedra, dándote de cara contra el asfalto.

Pero todo parecía real, conciso; al parecer teníamos diferentes pensamientos. Te veo, me ves, me ignoras, nos ignoramos, me doy media vuelta, padezco. Podría contar detalle a detalle las sonrisas que tuve por ti, para ti pero sería en vano.

He renunciado a esto un par de muchas veces... qué irónico! Tener que renunciar a alguien sin siquiera poseerlo. Aguanté! Juro que aguanté a tu lado sin que me sintieras, al pendiente tuyo sin que lo sospecharas pero el tiempo se agota y me di cuenta que posiblemente todo estuvo almacenado en mi mente.

Me encuentro aquí escribiéndote esta carta de despedida y Heaven (B.A.) suena para terminar de hacerme trizas. Con esa canción te pensaba, te sentía, con los audios puestos, tirada en la cama y con los pies apoyados contra la pared, cerraba los ojos y entregaba todo mi mundo a la solemnidad de tu sonrisa, imaginaba lo que sería tenerte cerca, me sometía ala soberanía de tu mirada. La seguía escuchando y pensaba vez tras vez lo que sería poder tomarte de la mano, andar con juego de niños, besarte.

Al parecer mis heridas buscaban la cura en la sal de tus manos.

Muchas noches, esas madrugadas que te dedicaba, sino era hablando contigo, era pensándote, me preguntaba qué estaba haciendo, por qué dejaba que alguien irrumpiera mi mundo ahora que estaba todo reconstruido pero, así como un ave aprendiendo a volar, comenzaba a tomar vuelo y volé y volé y mis ideales contigo llegaron a ser inalcanzables. Observé nuevamente mi mundo entero y sentí que no había reconstruido, sino remodelado para tu llegada "abriendo ventanas, pintando paredes" porque, cariño, no hay nada mejor que encontrar a alguien con quién conversar como contigo mismo.

Pasaban las noches, en algunas tenía la dicha de acurrucarme con tu voz y, en las que no, el recuerdo me era suficiente para subsistir; seguían pasando las noches y, como dice esa frase: "fue demasiado bonito para ser verdad".  Seguía sin perder las esperanzas, observándote en secreto, actuando de lo más normal posible pero yo ya te quería; lo sabía... lo sabía porque pensarte me inspiraba verso y poesía, canción de amor, pero en hacerlo concreto estaba lo difícil.

Algo se quebró, no sé en qué momento, pero las cosas cambiaron y nuevamente conocidos. Qué difícil es esto de no poder gritar todo lo que uno siente. Estuve a punto de hacerlo, de prometerte el cielo, crearte una galaxia, convertirte en una estrella fugaz eterna pero tu indiferencia pudo más. Amor propio, me aconsejaron por ahí. Jamás podré saber lo que pasaba por tu mente cuando me tenías cerca, esas pocas veces que caminamos lado a lado mientras yo rogaba inútilmente que el tiempo no se acabe, cuando me dedicabas  tus horas de sueño.

He de despedirme de la manera más cortés que puedo y regresar las cosas nuevamente a su orden normal, siendo tú el joven centrado de siempre y yo la loca y vaga de las últimas carpetas. Te quito mi locura que le faltaba a tu total organización, te devuelvo el orden de vida que le faltaba a la mía, pero que quede claro que lo hago aun torturándome con el "qué hubiera pasado si...", pensando en que un poco de locura a tu vida y un poco de orden a la mía no le vendrían mal.

Me voy no porque lo quiera, sino porque las circunstancias lo apremian. Me voy queriendo luchar un poco más. Me voy sin querer dejar las cosas a la deriva, Me voy queriendo concluir esta historia de otra forma, porque por primera vez en mi vida quiero
concluir una pinche historia... pero qué va! eso no es posible en mi mundo.

Será mejor que aborte esta misión antes que sea demasiado tarde. Te quiero, pero un puente se sostiene por ambos lados.
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Miércoles 3 de junio de 2015, luna llena, noche fría, casa sola, "heaven" retumbando en mis oídos, mente y corazón.

Amor... qué bonito se siente poder llamarte así, que espectacular es escucharte llamarme así. Debo de haber hecho demasiado bien en esta vida para ser premiada con tanta felicidad... Tanta que no me cabe en el cuerpo, que me siento explotar.

11. 25 pm, me recuesto en mi cama con las ventanas abiertas para ver el cielo, sonrío de la nada por tu presencia intempestivamente preciosa en mi vida... una, dos, tres estrellas se asoman y les hablo de ti.

Amor... he vuelto a creer que aun existe. Me he equivocado, he corrido, llorado, sufrido; pero tengo la absoluta confianza que toso eso y más ha sido válido para ahora estar a tu lado, porque sé que al final de camino siempre estarás tú.

Maná - Como dueles en los labios (Video Oficial)

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Domingo 5 de julio de 2015, 1:28 am 
Estaba sobre la cama, con una mirada perdida hacia el techo, te recordé y entonces me pregunté: ¿me extrañará?



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Viernes 26 de Junio, 12: 23 a.m. 

Te quería decir que se me ocurrió echarte de menos. 

No me sale muy bien. 

Y en realidad no podría decírtelo porque no estás aquí.

Nunca lo estuviste.

https://www.youtube.com/watch?v=HaC0s-FP-r4

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Prometo que cuando te escriba, lo haré sólo de día. Buscaré la complicidad de este verano que me hiela, el silencio de mi casa vacía por las mañanas, mientras preparo mi café de desayuno o mientras busco un libro pensando en ti, pensando en que no debería pensarte, pensándote para saber que debo olvidarte... 

Prometo que cuando te escriba, lo haré cuando el sol se ponga, cuando vaya por un helado a la cafetería de siempre, pensando tontamente que riendo fuerte y con compañía podré aparentar que ya no existes. Pero siempre dándome el permiso de extrañarte, trayéndote a mi mente, sonriendo por los recuerdos, viendo cómo la gente que pasa sin prisa me observa mientras en mi mirada sólo se refleja tu rostro. 

Prometo que cuando te escriba, lo haré alejada de la luz tenue de mi habitación y de mi cama que exhala salvajemente tu recuerdo que aun no sé cómo callar. 

Pero, por sobre todo, prometo que cuando te escriba, lo haré con mil y un ganas de no querer hacerlo, excusándome tontamente que ya casi casi te olvido... que ya casi casi no te quiero. 

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Yo me volví suicida el día que te conocí, cuando descubrí que eras un abismo al cuál me aventaría a ojos cerrados; cuando supe que había descubierto un nuevo infierno y me dispuse a quemarme con el mismísimo demonio. © 
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Por si me lees, vengo a prometer que será la última vez que te escriba... Una promesa para mí, a ver si me la creo. 

Por si me lees, aunque dudo que lo hagas, te comento con una gran sonrisa que tan solo guardo recuerdos gratos de tu paso por mí, que caí en la cobardía de odiarte para ver si así te olvidaba de una vez, pero es sinuoso el camino del olvido y derechos los renglones del recuerdo. 

Por si me lees te agradezco el no haberme hecho conocer el placer de tus labios; tomarte de las manos, manos frías, y abrazarte bastaron para contener una pequeña parte del amor que quise brindarte... Pequeña porque desee como nunca antes llevarte a conocer el fin de lo eterno. 

Por si me lees necesito hacerte saber que, aunque no lo llamo esperanza, mi interior grita que aun no es el fin; que aun tengo muchas palabras por brindarte. 

Pero ahora lo llamo fin, aunque no termine de creérmelo; o, citándote, lo llamaré "aplazar".

Por si me lees, juro que esta es la despedida. Me retiro con el gozo de haber dado lo mejor, que un camino nos unió pero ahora otros nos separan y me declaro devota de la futura casualidad de volverte a encontrar aunque por ahora no lo quiera reconocer.

https://www.youtube.com/watch?v=whB4Hh6bsYo
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Miércoles 21 de enero, 1.50 am. No hay sonido alguno que acompañe esta fría noche de verano, no hay nada que pueda callar "espero curarme de ti" (JS). 1.56 am, nada de música y me contento con la compañía de mi taza de café. Te pienso, miro la infernal luna que se asoma curiosa por la ventana de mi habitación pero intento ignorarla.

Hace mucho me prometí callar tantos pensamientos que se me escapaban pensando de ti pero hoy, intento aun descubrir si para mi buena o mala suerte, alguien me habló de ti y sonreí, no de felicidad, sino de nostalgia... Tantas preguntas flotaron en mi cabeza y hasta ahora aterradoramente divagan en busca de respuestas. No sé si algún día obtendrán respuesta así que he decidido inventarles algo para que puedan morir en paz.

2.04 am y mi taza de café se ha terminado. He de prepararme una más y probablemente no sea la última, presiento que esta noche será muy larga.

Renuncié mil veces a ti sin tenerte aunque, a las finales, nunca te tuve, renuncie a ti antes de que las cosas empeoraran, antes de que pudiera contemplarte como la persona que había ideado como de ensueño. Pero ahora entiendo que si hubiera renunciado cuando en verdad pensé en hacerlo, no hubiera sonreído todas las veces que sonreí mientras hablaba contigo y no podías verme, no hubiera podido disfrutar del placer de llamarte cariño entre juegos, me habría perdido la oportunidad de quitarte el sueño y de ser la última persona con la que hablabas al terminar el día. Posiblemente me hubiera ahorrado muchas lágrimas, muchos corajes, un regalo que jamás te pude entregar, insomnios que llevaban tu nombre, apellido y mensajes rotulados; no habría tenido la oportunidad de inventarme cafés saliendo de clases que tenían solo como invitados a mis audífonos, libreta y lapicero, hubiera dejado las caminatas de noche por el centro de la av. principal cantando a todo pulmón una canción que, incluso aun, lleva tu nombre al terminar el título. Es triste, sacar cuentas, y descubrir que el final de esa canción termino cumpliéndose: But its time to face the true, i will never be with you.(JB)

Pero estoy acostumbrada, este letargo pasara y volveré a mi antigua frase bandera: "nada te toca, nada te hiere"... Fue increíble toda la felicidad que pude experimentar tan solo pensándote.

¿Cómo sería si tuviera la oportunidad de amarte? Cómo sería no, como hubiera sido porque soy la única ilusa con pensamientos volátiles que te pintó en su mundo. Como hubiera sido el poder tomarte de la mano por el simple hecho de querer hacerlo, el poder abrazarte y saber que perteneces a mi vida, el haber cantado Heaven (BA) mirándote a los ojos y dedicarte todos mis escritos, todos los versos de amor que quisiera crearte, pero como dicen por ahí "hay cosas que deben nacer de una persona, como permanecer, querer permanecer" y, contemplando la realidad, no te tengo a mi lado, jamás fuiste mío.

Quise tantas veces evitar este momento, pensarte sin escribirte se había vuelto mi mecanismo de defensa pero supongo que mis fuerzas se terminaron y todo explotó. Para ser sincera conmigo misma, no hubo noche en la que no te pensara, en la que no reviviera cada detalle tuyo... Tus gestos al hablar, tu sonrisa tímida, tus manos frías. Pero también he de ser realista y decir que fue tonto de mi parte el creer que podría ser feliz por mucho sabiendo que, como leí una vez por ahí, "a mí siempre me tocan esa clase de amores, esos que se pueden quedar en mi corazón mas no en mi vida"

Caigo en la cuenta que posiblemente no te piense, no te extrañe, sino que sólo sea adicta a tu ausencia, a pensarte, a extrañarte.

2.51 am y mi tercera taza de café se ha terminado. He de dormir no por querer hacerlo, sino por querer soñarte, por querer pensarte con total comodidad. ¿Viste que no fue un aplazar ni mucho menos un iniciar? Fue simple y tajantemente un terminar... no más amistad, no más tratos.


Y si de algo he de arrepentirme, será tan solo de no haberte podido arrancar más recuerdos. 

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Yo nací en primavera y tal vez muera en otoño,
Tal vez el otro año
deje de hacer tanto daño
Pero a veces me empeño como un chico pequeño y terco
Cuando peco o cuando hago algo malo
Me apaño cuando me acompaño con la soledad que ya no daña

Voy en busca de mi niño interno...
Voy en busca de cariño por las calles del infierno...
Puertas sin llave, Luna Llena
Llena de lamentos, lágrimas y sueños

Ay como olvidarte!
si cada noche me bebo tu nombre
Entre sombras
y no quiero que te asombres
Si encontramos el Paraíso entre alambres, soñamos …

Sangre,
yo no vivo en la muerte,
sólo bebo de sus manantiales,
Voy siguiendo sus rituales
libre, y a la intemperie
con estos malos pensamientos que se adhieren a mi 
Firme soldado de plomo que en el fuego arde
Firme soldado de plomo tonto y cobarde

Como sea , solo espero que esta chica no me hiera
A menos que sea en la cama transmutada en fiera (cicatrices...)
y que es el pasado sin sus huellas,
qué es de aquellos sin aquellas?
es por eso que siento que quemo,
es por eso que temo cuando en él bebo : Sangre!

Sangre,
en cada caminata con la brisa que oxida,
mi pobre corazón de hojalata,
entre hojas mis latas, mis guerras,
y otra guerra que en mi se desata
y que importa? Si río, si lloro
si cada noche por lo mismo imploro, pero Dios parece ser tonto, sordo o flojo,
o tal vez no le importa,
todo lo que ahora mi alma aflora

La noche nos contagia del mismo hechizo
Y donde está la libertad cuando la necesito?
yo no soy un poeta aunque a veces recito
En el mejor de los casos, sería un poeta maldito
Maldito por el mismo hechizo que nos envuelve
Que nos contagia con la misma magia del hombre
Y que la noche nos embriague
Que Dios nos quite el embrague,
Y estos recuerdo teñidos con sangre

Sangre en las despedidas, no se a dónde ir, solo se que tengo prisa
Sangre, en las calles de madrugada, con las noches más drogadas ...
Sangre, en la brisa que se desliza y tiernamente te acaricia.
Sangre en las pupilas de tus ojos, sangre que manchan mis hojas. 


Canción de Un Niño Cualquiera

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“Él me gusta, me gusta como jamás pensé que pasaría. Me gusta en lo secreto y prohibido, me gusta entre risas de la nada y pláticas de todo. Me gusta la manera en que me hace perder la vergüenza y me entrego a desearlo tanto, tanto que me duele la piel si no me insinúa sus ganas, si no me acaricia. Él me gusta, contra todo pronóstico, contra toda ley de gravedad y normas de comportamiento. Él me gusta y mi cuerpo lo grita al sentirlo cerca. Él me gusta en el sentido más estricto de la palabra, en el sentido más práctico del placer. Me gusta su piel y la magia. Me gusta su risa y la barba. Él me gusta para contarle los cuentos de las mil y una noches, sin ropa, dispuesto, con ganas… Y en su cama. Si, él me gusta.”

— Mercedes Reyes Arteaga (S.O.)


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Escribiré de ti a destiempo, inventándome una tarde para ir a tomar un café junto a mis audífonos; un día en la sala de espera de mi dentista o tal vez cuando te tenga frente a mí y tus ojos sigan en la cobardía de ignorarme.

Escribiré de ti a destiempo, teniendo la falsa esperanza de que tal vez inmortalizándote en mis letras podré extinguirte. Tal vez lo que simplemente quiera sea recordarte cada vez que me lea… mentira! Porque te recuerdo tontamente como la luna al último rayito de sol.  

Escribiré de ti a destiempo intentando saciarme de ti porque de alguna forma tengo que alimentarme, algo ha de mantenerme con vida hasta que el tiempo me haga efecto y tenga las suficientes ganas de mandar esto a la mierda.

Escribiré de ti a destiempo ofreciéndote mis atardeceres que son sagrados  junto a una ventana o en mi azotea, esos momentos en los que te pienso y todo se vuelve alternativo.

Escribiré de ti a destiempo con la vana esperanza de que sea la última vez que lo haga, copiando canciones en mi cuaderno de universidad mientras te observo de soslayo, fingiendo que presto atención a la clase o bostezando para evitar chocar con tu mirada.

Escribiré de ti a destiempo escuchando una canción cualquiera, un día cualquiera y sin una fecha en especial; posiblemente un raro día de lluvia o de mucho sol, una madrugada silenciosa haciéndole la conversación al silencio que me susurra tu nombre; o un día como hoy, en estos momentos y sin pensarlo mucho.

Escribiré de ti a destiempo sin escribirte, tan solo pensándote. Sin querer escribirte, sin querer pensarte… pero escribiré de ti a tiempo queriendo justificar mi tonta ironía de seguir teniéndote presente.




High and Dry - Jorge Drexler "Version"

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ANYMORE </3
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Y juro que si me concedieras la potestad de hacerlo, te enseñaría todo lo que no se ha inventado en un segundo y aplazaría el fin de lo eterno tan solo para asegurarme un momento más a tu lado. Continuaría con mi manía errática y poco profesional de andar inventando ratos libres, siestas inesperadas, cafés a destiempo... todo tan solo para poder pensarte.
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Quiero hablar de ti hablándote a ti a ver si te reconoces, si puedes vislumbrarte entre tantas cosas de las que puedo hablar pensando en ti. Quiero hablar de ti hablándote a ti, para saber si te conoces como yo te conozco; para ver tu sonrisa mientras me descubres y yo gozo del beneficio de la duda. Quiero hablar de ti hablándote a ti no como una meta, sino como un propósito… el propósito de convertir lo momentáneo en eterno. Quiero hablar de ti en una convención de sordos, donde mi única audiencia seas tú, donde pueda buscar tu mirada entre el gentío y la paz me sobrevenga. Quiero hablar de ti hablándote a ti para poder disfrutar de tu mirada soñadora y cobrarme esos abrazos que he reprimido.

No será fácil hablar de ti hablándote a ti, el temor me jugará en contra y me sentiré desfallecer. Hablar de ti hablándote a ti implicaría muchas cosas… abrir mi mente y corazón a totalidad y hacer que se fusionen; hacer que la sinceridad me posea y ser víctima de mi imaginación que es mi clavo y martillo. Hablar de ti hablándote a ti puede ser mi destrucción pero también mi pase al paraíso, lo que concluye en mi actual estadía en el limbo que es esta duda del ¿me querrá o no me querrá?
Quiero hablarte de ti, cariño, para decirte y que te des cuenta que soy el poema de Sabines en carne y hueso, porque “No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti” Quiero hablarte de ti hablándote a ti para saber si algo finaliza o algo comienza; si sientes algo de lo que yo te digo torpe y tácitamente en este escrito o, si por el contrario, nada nos une más que miradas dadas, conversaciones ocultas y sonrisas de media noche.
Muero por hablar de ti hablándote a ti porque es mi gran excusa… buscarte, escribirte, llamarte, pensarte. Podría comenzar diciéndote algo común, pero que aplica en mi situación; te diría que te has convertido en mi libro favorito, que cambié esas historias que leía cuando el insomnio atacaba por las mil imágenes mentales tuyas que tenía almacenadas: tu sonrisa, tu tono de voz, tu mirada, esa forma que tienes de hablar cuando te pones serio, tu postura, tus manos… y podría seguir escribiendo todo o que me llama de ti pero lo creo poco prudente. Pero, por sobre todo, te hablaría de ti por tu forma de ser, cariño, que es lo que me hace regresar como una mariposa siguiendo la luz. Podría seguir poniéndome romántica pero mi propósito es ser realista.
Espero poder un día hablar de ti hablándote a ti, recitándote un poema de Keats al terminar una obra en el teatro, cantando esas canciones que cobraron sentido desde que te conocí, sintiéndome cómoda con cada cosa que te digo. Espero poder un día hablar de ti hablándote a ti, con total conocimiento que sabes que eres tú de quien hablo, dejándote inmortalizar en mis letras… pero, por sobre todo, teniéndote a mi lado.


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Y juro que lo único que le pido a los días es que se vuelvan noches para poder volver a la rutina esa de recostarme, apretar tu recuerdo con los párpados y soñar contigo hasta pasado el amanecer <3 

https://www.youtube.com/watch?v=pcKAkY6JbQM 
 

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